Descubre las diferencias entre el pan integral y el pan de salvado y todos los beneficios y propiedades nutricionales de estas variedades.
El pan integral y el pan de salvado han causado sensación y ganado adeptos entre los amantes de la alimentación saludable. Estas variedades se han convertido en grandes aliadas para mantener la línea y mejorar nuestra salud y nuestro bienestar intestinal. Pero, ¿cuál de estos panes tiene más beneficios y propiedades? ¿Qué te aporta cada uno? Te contamos todas las diferencias entre el pan integral y el pan de salvado.
Lo más significativo del pan integral es que se realiza con el grano entero del cereal. Una de las partes del grano es el salvado, en concreto la cobertura, la parte de fuera, lo que lo recubre.
El salvado está compuesto por cinco capas y representa del 13 al 15% del grano. Las capas que componen el salvado protegen el interior del grano de los agentes exteriores como insectos o climatología. Su composición es rica en vitaminas, minerales (magnesio, potasio, calcio, sodio y hierro) y ciertas fibras dietarías, en su mayoría, insolubles. En los panes blancos, se elimina esta parte del grano y por ello, la harina con la que están elaborados es pobre en minerales y fibra.
Como se trata de una parte del grano del cereal, podremos encontrar salvado de trigo (el más común) de avena, de centeno, de arroz…
Ya sabemos qué es el salvado y por tanto, te puedes estar haciendo una idea de cuál es la diferencia que tiene con el pan integral. Efectivamente, en panadería no será lo mismo un pan integral que un pan de salvado ya que este último se realiza con una de las partes del grano mientras que el integral se elabora con el grano completo.
Para la elaboración del pan de salvado se emplean harinas refinadas o blancas, es decir, aquellas harinas que se realizan con la parte del cereal llamada endospermo. El salvado se añade de forma artificial. Este tipo de panes carecen del germen, la parte del grano del cereal que posee más vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales.
El pan de salvado, por tanto, aporta más fibra que el pan blanco siendo el resto de nutrientes en ambos panes, muy parecidos. Ahora bien, si lo comparamos con el pan integral, la cantidad de nutrientes de éste es muy superior a la del pan de salvado.
Sin embargo, debemos tener en cuenta que en ningún caso hablamos de un ‘pan malo’. De hecho, uno de los principales beneficios de los panes de salvado es que son ricos en fibra insoluble y ayudan al incremento del peso de las heces por lo que para problemas derivados del tránsito intestinal como el estreñimiento, vienen muy bien.
De cara a consumir uno u otro, ten presente siempre que aquellos panes que están elaborados con harina 100% integral serán mucho más ricos en nutrientes que el resto y esto, incluye al pan de salvado.


